Una garantía de calidad
El saber hacer francés
Todo comenzó en 1859, cuando Abel Crabos recogía plumas en el departamento de las Landas, cuna histórica de la cría de gansos y patos. Fue el inicio de una saga familiar que vería a la empresa desarrollar un saber hacer único en la producción de plumas y plumón. Su saber hacer único, el dominio de su proceso de producción y la proximidad de las granjas de la región permiten garantizar un plumón natural de calidad y confort incomparables.
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